Una innovadora iniciativa de estudiantes de la Universidad Santo Tomás en Puerto Montt ha capacitado a perros para asistir a personas mayores en la comunidad local, beneficiando a diez adultos mayores del sector Alerce.
El proyecto, denominado “Guardianes de Vida: Entrenamiento de perros de alerta para personas mayores”, fue desarrollado por la Carrera de Medicina Veterinaria en colaboración con las facultades de Psicología y Licenciatura en Trabajo Social de la universidad, junto con la ayuda de la Fundación PuertoCan y la Fundación PIRE, expertas en adiestramiento canino. Esta iniciativa surge en respuesta al creciente número de adultos mayores en el país, quienes a menudo enfrentan el desafío de vivir solos.
Melissa Valenzuela, Coordinadora de Vinculación con el Medio de la UST Puerto Montt, destacó que desde 2016 han trabajado en el sector Alerce, donde han identificado la necesidad de apoyo para los adultos mayores que viven en soledad. “Esta iniciativa marca una respuesta a frente a esto, generando un trabajo multidisciplinario para ayudar a las personas mayores que están en esta condición”, afirmó Valenzuela.
Ruth Sánchez, coordinadora del Hospital Veterinario Docente de la UST, subrayó que el 38,8% de la población en la Región de Los Lagos son personas mayores, muchas de las cuales viven solas. “Ante una eventualidad, algún accidente dentro de casa, la idea fue poder capacitar a sus perros, entrenarlos, para que ellos detecten señales, o frente a caídas o accidentes, ellos sean esta ayuda directa”, explicó Sánchez, enfatizando la importancia de que los perros puedan alertar a otros en caso de emergencia.
Soledad Subiabre, entrenadora canina de la Fundación PuertoCan, comentó que este proyecto ha aportado un nuevo enfoque a la carrera de Medicina Veterinaria, permitiendo un trabajo interdisciplinario que incluye la psicología y el entrenamiento canino. “La psicología siempre está presente en todo, y desde ahí la importancia de aprender sobre conducta canina y que, precisamente, Medicina Veterinaria y otras ramas se vinculen y podamos tener una sociedad más inclusiva, sobre todo en respeto animal”, añadió Subiabre.
Marcelo Avilés, director de la Fundación PIRE, destacó que el entrenamiento de un perro para este tipo de iniciativas puede llevar más de dos años, lo que convierte a este proyecto en un gran desafío. “Desde lo personal y lo profesional, esto fue un gran logro en cuanto a los objetivos que teníamos”, afirmó Avilés.
Fernanda Devia, estudiante de Medicina Veterinaria, compartió su experiencia en el proyecto, señalando que fue gratificante ver los resultados del entrenamiento, como en el caso del perro ‘León’, quien respondió positivamente a los estímulos. “Tenemos la oportunidad de aportar un granito de arena para ayudar en la sociedad a través de este proyecto”, concluyó Devia, resaltando la importancia de la interacción entre personas y animales en este contexto.
