En un contexto donde la optimización de recursos y la salud son prioridades cada vez más relevantes, la práctica de congelar carbohidratos como el arroz, la pasta y las papas antes de su consumo no solo extiende su vida útil, sino que también mejora su valor nutricional. Según un informe de National Geographic, al refrigerar y recalentar estos alimentos, su estructura cambia, convirtiéndose en un tipo de almidón resistente. Este proceso ofrece varios beneficios para la salud, mejorando la digestión y ayudando a regular los niveles de azúcar en sangre.