Felipe Kopelowicz, un inmigrante de Europa del Este, encontró en Argentina durante la primera mitad del siglo XX un refugio propicio para desarrollar su creatividad e industria. Con una visión tanto industrial como creativa, diseñó una máquina para cortar hilos de goma y estableció una fábrica en la parte inferior de su casa. Su hijo, Alberto, heredó esta vocación de inventar soluciones a problemas, mejorar procesos productivos y rediseñar las máquinas que su padre había creado. Alberto perfeccionó el hilado de látex, y los descendientes de Felipe continuaron con el legado familiar. Actualmente, son los dueños de Tulipán, una empresa argentina dedicada a la fabricación de preservativos.