La muerte, frontera implacable de la existencia humana, es también una experiencia que algunos animales parecen participar, aunque sin comprenderla plenamente. Así lo plantea la filósofa Susana Monsó en su ensayo zarigüeya Schrödinger. Cómo viven y entienden la muerte los animales, donde explora cómo ciertas especies responden a la pérdida de un compañero de manera que desafía la visión antropocéntrica de las emociones. Monsó, profesora de la UNED, sostiene que ciertos animales no solo exhiben comportamientos instintivos, sino que también muestran actitudes que pueden interpretarse como respuestas afectivas e invita a reconsiderar la relación entre el concepto de muerte más allá de las interpretaciones humanas.