La madrugada del miércoles 9 de octubre fue un momento de incertidumbre y temor para Kenzie Lewellen, de 22 años, y su pareja Dewey Bennett, de 24 años, residentes en Port Charlotte, Florida. Mientras las primeras ráfagas del huracán Milton comenzaban a azotar la costa del Golfo, Kenzie entró en trabajo de parto en su hogar, con la tormenta amenazando no solo su bienestar, sino también el futuro de su hijo. “Mi mente estaba corriendo mil por hora, sabía qué hacer”, compartió en una entrevista con NBC News, reflejando la angustia que ambos sentían.