La reconsideración de la compra de aviones de combate por parte de Canadá y Europa se ha intensificado debido a las recientes medidas arancelarias implementadas por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esta situación ha llevado a los miembros de la OTAN a cuestionar la fiabilidad de Washington en cuanto a su compromiso de defensa mutua, especialmente en el contexto de posibles agresiones de Rusia hacia países europeos. Entre las aeronaves que podrían verse afectadas se encuentran los avanzados aviones de combate F-35 y F-16, fabricados por la empresa estadounidense Lockheed Martin.