Ariana Grande, la multifacética cantante, actriz e influencer de moda, inició la temporada de premios con estilo y humor, capturando la atención en el Palm Springs Film Festival, donde fue honrada con el galardón “Rising Star”. Este reconocimiento, que podría parecer tardío para una artista con tantos logros acumulados, subraya su papel como Glinda en la adaptación cinematográfica de Wicked, marcando su regreso a un protagonismo actoral tras años centrada en otros proyectos. Para la ocasión, apostó por un vestido balón de Louis Vuitton acompañado de un bolso vintage Takashi Murakami Speedy, una combinación que reflejaba su gusto por lo clásico y experimental. Sin embargo, el verdadero giro estuvo en su peinado: un flequillo corto barrido hacia un lado, inspirado en Audrey Hepburn, que complementó su melena rubia, tonalidad que adoptó como parte de su transformación. Este look marcó un alejamiento de su característico estilo de raya al costado, evocando un aire retro y sofisticado.