Con el aumento de las temperaturas durante el verano, el riesgo de sufrir insolación se incrementa si no se toman las precauciones adecuadas. Esta afección se produce por la exposición prolongada al sol y a altas temperaturas, y generalmente se presenta en combinación con la deshidratación, lo que lleva a una falla en los mecanismos del cuerpo para regular su temperatura. La insolación puede ser una forma grave de enfermedad relacionada con el calor y puede poner en peligro la vida de manera inmediata.