El noveno piso de La Casa del Teatro, un refugio destinado a artistas en retiro, se convirtió en el escenario de una dramática lucha entre la desesperación y la esperanza. En el rincón del comedor, Jorge Martínez, un icónico actor conocido por su participación en numerosas películas y telenovelas argentinas, estuvo a punto de caer al abismo. Fue Jonathan, un empleado del lugar, quien logró evitar la tragedia gracias a su mezcla de rapidez, temple y humanidad. “Recibimos un llamado,” recordó en una charla durante el ciclo A tarde (América), una voz que aún lleva el peso de la experiencia. “Mi compañera Liliana lo atendió y me pasó el comunicado. Crucé la Avenida Santa Fe a toda prisa, tratando de localizarlo. Hasta ese momento, no sabíamos que se trataba de Jorge,” contextualizó.