Un estudio reciente de la Universidad Oxford ha revelado que los ácidos grasos Omega-3 juegan un papel clave en la preservación de la memoria y la función cognitiva. En el contexto del aumento de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, esta investigación ofrece nueva luz sobre la importancia de una buena alimentación para mantener la salud cerebral. El estudio analizó cómo el consumo de Omega-3 está relacionado con la atrofia cerebral, un factor que contribuye al deterioro cognitivo. Los hallazgos sugieren que una dieta rica en estos ácidos grasos esenciales puede ayudar a desacelerar la pérdida de volumen en áreas cruciales para otras funciones mentales.