Una mujer se encuentra hospitalizada tras un incidente en una comisaría, donde se subió a los escritorios y rompió objetos, provocando que sus pies sangraran. La mujer había llegado acompañada de otras madres de desaparecidos para protestar con pancartas cuando el responsable de la desaparición de sus hijos pasaba en un coche. En un momento de desesperación, subió a la terraza y comenzó a gritar, exclamando: “¡Devuélvanme mi hijo! ¡Arranquémosle jirones de piel al asesino Chun Doo-hwan!” Chun Doo-hwan fue un dictador surcoreano que ordenó una represión violenta contra un levantamiento estudiantil en 1980.