El aumento de las temperaturas durante la llegada del verano también trae consigo un incremento en las infecciones gastrointestinales, que son más comunes en esta época del año. El calor favorece la descomposición de los alimentos, lo que eleva el riesgo de contraer estas enfermedades, que son causadas por bacterias, virus o patógenos. Estas infecciones afectan especialmente a las personas que no toman las debidas precauciones en la manipulación y almacenamiento de sus alimentos durante el verano.