La actividad física se está reconociendo cada vez más como un componente esencial en la prevención y tratamiento de diversas enfermedades. Un reciente estudio científico sugiere que la falta de recomendaciones sobre ejercicio en la práctica médica podría ser considerada una omisión en la atención clínica. Mikel Izquierdo, catedrático del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra y primer autor del “Consenso global sobre óptimas para promover la longevidad saludable en personas mayores”, publicado en la revista The Journal of Nutrition, Health and Aging, argumenta que el ejercicio no solo es una herramienta para el envejecimiento y las enfermedades asociadas, sino que también puede ser beneficioso incluso cuando una persona ya está enferma.