El deterioro cognitivo no es una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Con pequeños ajustes en la rutina diaria, se pueden fortalecer las defensas del cerebro y reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como la demencia. Así lo aseguran varios especialistas consultados por The New York Times, quienes afirman que hasta un 45% de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse mediante simples cambios en la conducta. Estas recomendaciones, avaladas por neurólogos de centros médicos como la Universidad de Míchigan y Cedars-Sinai en California, apuntan a preservar la función cerebral a lo largo de los años.