Un estudio reciente sugiere que los escáneres cerebrales pueden ofrecer una advertencia temprana sobre quién podría desarrollar dolor crónico tras una lesión por latigazo cervical. Los investigadores encontraron que niveles más altos de “interferencia” entre dos regiones específicas del cerebro, observados entre uno y tres días después de la lesión, aumentan el riesgo de que el dolor persista a largo plazo. En particular, se descubrió que la comunicación entre el hipocampo (el centro de la memoria en el cerebro) y la corteza (involucrada en la percepción del dolor) influye en las probabilidades de que una persona desarrolle dolor crónico.