La calma de la densa vegetación en Lynden, una localidad situada al noroeste del estado Washington, fue interrumpida el jueves pasado por un hallazgo inesperado. Agentes de la Patrulla Fronteriza Sector Blaine se encontraron con dos mochilas negras abandonadas en una zona boscosa cercana al puerto de entrada a Canadá. Dentro de estas mochilas, en compartimentos ocultos y cuidadosamente organizados, había 30 paquetes en forma de ladrillo que contenían una sustancia sospechosa. El análisis preliminar confirmó lo que los oficiales sospechaban desde el primer momento: se trataba de cocaína, con un valor estimado en el mercado negro de más de 1.1 millones de dólares, según informó la Oficina de Aduanas y Protección de Estados Unidos (CBP) en un comunicado emitido el lunes 23 de diciembre.