En medio de un clima de creciente tensión en Bolivia, el conflicto social ha escalado a niveles alarmantes, con protestas que ya llevan 20 días. Los seguidores del ex presidente Evo Morales han asaltado unidades militares en la región del Chapare, Cochabamba, tomando como rehenes a más de 200 soldados y robando armamento que es de uso exclusivo del Ejército. Esta situación ha sido denunciada por el gobierno actual como una grave amenaza a la seguridad nacional, lo que ha llevado a solicitar la intervención de la comunidad internacional. El presidente Luis Arce ha condenado estas acciones, acusando a los manifestantes de intentar acortar su mandato.