El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado su disposición a considerar el uso de la fuerza militar para asegurar el control sobre Groenlandia. La presencia militar estadounidense en la isla ha sido un tema de interés, eclipsando las actividades de barcos, patrullas de trineos tirados por perros y un único avión de vigilancia operado por Dinamarca, el país que garantiza la seguridad de la isla ártica. La base espacial Pituffik, ubicada en el extremo norte de Groenlandia desde el final de la Segunda Guerra Mundial, alberga a 200 militares estadounidenses y alrededor de 450 fuerzas y contratistas aliados. Esta base es parte del sistema de alerta temprana de misiles de Washington y proporciona vigilancia espacial y comando satelital. La base, que es la más septentrional de Estados Unidos, se encuentra a solo 1.500 kilómetros del Polo Norte y simboliza la importancia estratégica de Groenlandia para la seguridad estadounidense.