La vida de Kai Höss transcurría con normalidad, hasta que un día, durante una clase de Historia en el colegio, se abordó el tema de Rudolf Höss, el comandante de Auschwitz. Intrigado por la mención de este personaje, el joven, que en ese momento tenía 14 años, llegó a su hogar y preguntó a su madre si existía algún vínculo familiar con él. En ese instante, su madre le reveló que era nieto del oficial de las SS (Schutzstaffel o “escuadras de protección” de Adolf Hitler), conocido por su infame papel en la creación y administración del mayor campo de exterminio nazi, Auschwitz.