La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha subrayado la importancia de la actividad física regular como un componente esencial para mantener tanto la salud física como la salud mental. Además, esta actividad es fundamental para prevenir enfermedades no transmisibles, que incluyen patologías cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. La actividad física también mejora la función cerebral, promueve el bienestar general y reduce los riesgos de padecer trastornos como la ansiedad y la depresión. Sin embargo, a pesar de los beneficios ampliamente documentados, solo el 31% de los adultos y el 81% de los adolescentes cumplen con las recomendaciones mínimas de ejercicio semanal.