Con la llegada de un nuevo ciclo escolar en Argentina, miles de estudiantes regresan a las aulas con mochilas cargadas de útiles, loncheras y botellas reutilizables para mantenerse hidratados en días que prometen ser calurosos. Estos envases, promovidos como una alternativa sostenible al plástico de un solo uso, se han convertido en un accesorio esencial. Sin embargo, si no se utilizan y limpian correctamente, pueden transformarse en un foco de bacterias, moho y otras sustancias que representan un riesgo para la salud. Expertos en microbiología y seguridad alimentaria advierten que, aunque están diseñadas para durar, su prolongado uso sin el mantenimiento adecuado puede provocar la acumulación de microorganismos peligrosos.