Japón aumenta su presupuesto de defensa en 2026 ante tensiones con China.

Japón aprueba presupuesto récord de defensa para 2026 en medio de crecientes tensiones con China y Taiwán

El Gobierno de Japón ha presentado un borrador de presupuesto para el año fiscal 2026 que alcanza un gasto total récord de 122,3 billones de yenes (aproximadamente 660.000 millones de euros), en respuesta a las crecientes tensiones de seguridad en Asia Oriental, especialmente en relación con Taiwán. Este presupuesto incluye un aumento histórico en el gasto en defensa, que superará por primera vez los nueve billones de yenes, reflejando el compromiso de la primera ministra Sanae Takaichi de fortalecer las capacidades militares del país en colaboración con Estados Unidos.

Según el diario económico Nikkei, una parte significativa de los recursos se destinará a la adquisición de drones y misiles de largo alcance, con el objetivo de mejorar la capacidad disuasiva de Japón frente a las amenazas regionales, particularmente las provenientes de China. Este incremento en el gasto en defensa se produce en un contexto de creciente presión sobre las finanzas públicas, donde también se contempla un gasto social de más de 39 billones de yenes, en respuesta al envejecimiento de la población japonesa.

Para financiar este ambicioso plan, el Gobierno japonés prevé emitir deuda por 29,58 billones de yenes, mientras que se espera que los ingresos fiscales alcancen un nuevo récord histórico gracias a la mejora en los resultados empresariales. El portavoz gubernamental, Minoru Kihara, defendió el presupuesto afirmando que “refuerza las políticas importantes teniendo en cuenta las reglas financieras, al tiempo que persigue una economía fuerte”.

Sin embargo, este giro en la política de defensa ha suscitado críticas desde China, que acusa a Japón de acelerar su rearme, a pesar de que su constitución prohíbe mantener fuerzas militares ofensivas. La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, recordó que tras la Segunda Guerra Mundial, varios documentos establecieron las obligaciones de Japón como país derrotado, incluyendo su desarme completo y la prohibición de mantener industrias que faciliten su rearme. Beijing ha señalado que en los últimos años, Japón ha ido relajando sus restricciones, aumentando su presupuesto de defensa durante trece años consecutivos.

Las tensiones entre Japón y China se han intensificado especialmente tras las declaraciones de Takaichi sobre una posible intervención japonesa en Taiwán, lo que ha llevado a Tokio a aumentar su gasto en defensa a niveles sin precedentes. Este contexto de creciente militarización y las reacciones internacionales en torno a la política de defensa de Japón son elementos clave para entender la situación actual en la región.