La creencia de que caminar descalzo puede provocar resfriados en los niños es un mito común que genera confusión entre los padres. La salud infantil está rodeada de diversas creencias populares que, a menudo, carecen de respaldo científico y se transmiten de generación en generación. Una de estas creencias es la idea de que el frío y las infecciones respiratorias pueden ingresar al cuerpo a través de los pies, lo que lleva a muchos padres a tomar precauciones excesivas para mantener a sus hijos abrigados.
¿Caminar descalzos nos puede resfriar?
Sin embargo, no existe evidencia científica que respalde la afirmación de que las infecciones respiratorias, como los resfriados o la gripe, entren específicamente por los pies. Estas enfermedades son causadas principalmente por virus que se propagan a través del aire o por el contacto cercano con personas infectadas. El pediatra neonatólogo Gustavo Rivara explicó en una entrevista que “el frío no entra por los pies. El frío no entra al cuerpo, (más bien) uno percibe el frío”.
Rivara también aclaró que cuando hace frío, el cuerpo humano se adapta cerrando los vasos sanguíneos en un proceso conocido como vasoconstricción periférica. Esto provoca que las extremidades, como las manos y los pies, se sientan frías, pero no significa que la temperatura corporal haya disminuido. “Entonces, si un niño tiene los pies fríos, pero se siente bien, no tenemos que ponerle 3 pares de medias”, añadió el especialista.
Beneficios de caminar descalzos
Por otro lado, el pediatra Rivara destacó los múltiples beneficios que caminar descalzo puede ofrecer a los niños pequeños que están aprendiendo a caminar. La planta del pie es altamente sensible y está equipada con sensores que permiten una percepción profunda, lo que contribuye a una mayor seguridad y equilibrio al caminar. Al estar descalzos, los niños pueden sentir el terreno de manera más precisa, lo que les otorga mayor estabilidad y control sobre sus movimientos.
Además, el contacto directo con el suelo favorece el agarre y la fricción adecuada, lo que mejora la capacidad del niño para caminar de forma más firme y equilibrada. Un aspecto importante que Rivara mencionó es que caminar descalzo favorece la formación natural del arco plantar. Aunque muchos creen que los zapatos diseñados para formar arcos son la mejor opción, la realidad es que ningún calzado puede formar un arco tan eficazmente como caminar sin zapatos. El pie desnudo permite que los músculos y ligamentos del pie se fortalezcan de manera natural, promoviendo un desarrollo adecuado del arco plantar.
