Encuesta muestra disminución en la confianza laboral hacia las empresas.

Baja leve en confianza laboral revela preocupantes diferencias de género y desafíos en el sector público

La confianza en los lugares de trabajo ha mostrado un leve retroceso, según el último informe del Pulso de Confianza 2024, un estudio realizado por OTIC Sofofa y la consultora Almabrands. Este sondeo, que incluyó la participación de 440 trabajadores de diversas empresas y sectores, reveló que la confianza dentro de las organizaciones disminuyó de 5,6 puntos en 2023 a 5,5 en 2024, en una escala que va del 1 al 7.

Resultados del estudio

El análisis indica que el sector público experimentó una notable caída en sus niveles de confianza, especialmente en lo que respecta a la relación con el jefe directo, que pasó de 5,6 a 5 puntos. A pesar de que la disminución es leve, el panorama general es preocupante, ya que todas las dimensiones evaluadas en la medición mostraron un descenso en su desempeño. Las áreas que sufrieron las reducciones más significativas incluyen la conexión y el compromiso con el entorno, la cercanía, la colaboración y la participación, así como la preocupación por las condiciones laborales.

Factores que influyen en la confianza

Natalia Lidijover, gerenta general de OTIC Sofofa, explicó que los resultados pueden atribuirse a varios factores. En particular, mencionó que la medición de 2023 estuvo influenciada por los esfuerzos que las empresas realizaron durante y después de la pandemia para apoyar a sus empleados. “Este período difícil implicó una preocupación muy acentuada por las personas y las emergencias que estaban enfrentando, lo que redundó en avances significativos en diversas dimensiones de confianza”, afirmó Lidijover. Sin embargo, la situación actual podría reflejar un ajuste hacia la normalidad, con un cambio en las prioridades de los trabajadores.

Diferencias de género en la percepción de confianza

El estudio también reveló que las mujeres presentan los peores indicadores en términos de confianza organizacional. La evaluación de las mujeres ha disminuido en relación a todos los actores, afectando no solo a personas y cargos distantes, sino también a sus propios equipos y jefaturas. Por ejemplo, la confianza hacia el jefe directo de las mujeres cayó de 5,6 a 5,4 puntos, mientras que la confianza hacia el equipo directo de trabajo disminuyó de 5,8 a 5,6 puntos. Lidijover destacó que estos resultados evidencian una clara diferencia de género en la percepción de la confianza organizacional. “Mientras los hombres muestran mejoras en su evaluación, las mujeres tienden a ser más críticas en dimensiones clave, como la gestión de conflictos, el respeto y la ética organizacional, así como la preocupación por las condiciones laborales”, subrayó.

Recomendaciones para mejorar la confianza

Para abordar esta disparidad, Lidijover enfatizó la importancia de implementar un enfoque inclusivo que contemple políticas equitativas, como el diseño de sistemas que aumenten la igualdad de oportunidades, especialmente en el desarrollo profesional y el acceso a roles de liderazgo. También es fundamental fortalecer los liderazgos femeninos y fomentar la participación activa de mujeres en roles de decisión, acompañada de capacitación específica.

Desafíos en el sector público

El sector público, en particular, ha mostrado una fuerte reducción en sus niveles de confianza, especialmente en relación a los jefes directos, que bajaron de 5,6 a 5 puntos. Esta situación, junto con la disminución de la confianza hacia directivos y gerentes (de 5,2 a 4,9 puntos), plantea una necesidad urgente de revisar los liderazgos en este sector. Lidijover sugirió que, más que un reflejo de una crisis institucional, los resultados evidencian una percepción más crítica en áreas específicas que requieren atención.

Carolina Altschwager, directora ejecutiva de Almabrands, comentó que este resultado pone de manifiesto que el sector público y el privado operan bajo dinámicas muy distintas. “En el sector público, por ejemplo, quienes lideran las organizaciones son personas que cambian con cada gobierno. Los empleados de los servicios públicos deben adaptarse constantemente a visiones y estilos de liderazgo diferentes, lo que, por supuesto, tiene implicaciones y mayores dificultades en la capacidad de construir confianza”, explicó Altschwager.

Finalmente, Altschwager consideró que la baja general en la confianza organizacional, que impacta más en las mujeres y en el sector público, es un llamado a redoblar esfuerzos para que las organizaciones asuman un rol esencial en la construcción de confianzas que luego se extiendan a la sociedad.