Una controversia ha surgido en torno al Pase Cultural en Chile, que otorga $50 mil pesos a jóvenes de 18 a 19 años y a adultos de 65 y 66 años para gastar en actividades culturales. Este beneficio, que se deposita directamente en la Cuenta Rut de los beneficiarios, ha sido objeto de críticas tras la viralización de testimonios en redes sociales donde algunos jóvenes admitieron haber solicitado reembolsos para utilizar el dinero en productos no culturales, como alcohol y entradas a discotecas.
El medio T13 reportó sobre el mal uso de estos fondos, lo que llevó al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a actuar. La ministra Carolina Arredondo declaró que se ha presentado una denuncia ante el Consejo de Defensa del Estado (CDE) para investigar posibles irregularidades en la utilización de este beneficio estatal. “Uno de los deberes al momento de recibir un beneficio público es la buena utilización del mismo. Por eso nos parece muy importante haber puesto en conocimiento al Consejo de Defensa del Estado sobre estos antecedentes que son comentarios en redes sociales”, afirmó Arredondo.
En cuanto a las posibles sanciones para quienes hagan un uso indebido del Pase Cultural, la ministra explicó que el reglamento establece la obligación de devolver el monto al Tesoro Público, dado que estos recursos están vinculados a la Ley de Presupuesto. Arredondo enfatizó que esperan que el CDE recopile los antecedentes necesarios para hacer valer las responsabilidades correspondientes, incluyendo la restitución de los fondos mal utilizados.
A pesar de las infracciones reportadas, la ministra aseguró que el Pase Cultural no será suspendido, al menos hasta el final del presente año. Sin embargo, el futuro ministro de Cultura, Francisco Undurraga, ha anunciado que planea suspender el beneficio a partir del 11 de marzo. En un mensaje en la red social X, Undurraga solicitó a la Contraloría que inicie una auditoría de oficio, afirmando que “basta de abusos”.
El Pase Cultural fue implementado como una medida para fomentar el acceso a la cultura entre los jóvenes y adultos mayores, pero la controversia actual pone en duda su efectividad y la responsabilidad en su uso.
