En medio de las celebraciones de fin de año, el Partido Comunista de Chile (PC) ha instado a la realización de movilizaciones amplias y unitarias contra el futuro gobierno de José Antonio Kast, lo que ha reavivado un intenso debate interno en la izquierda sobre el papel de la oposición y la cohesión necesaria frente a la nueva administración.
La controversia surgió tras la divulgación de extractos del informe del último comité central del PC, donde se argumenta que, ante lo que consideran una agenda “autoritaria y regresiva” del presidente electo, es “relevante impulsar hitos de movilización amplia y unitaria“. Estas movilizaciones están previstas para fechas significativas como el 8 de marzo y el 1 de mayo, y se proponen no solo como defensa de derechos específicos, sino también como una respuesta democrática y social a las políticas del nuevo gobierno.
Las reacciones dentro del espectro progresista han sido variadas. Líderes del Socialismo Democrático, como el senador Juan Luis Castro, han reconocido la importancia de la defensa de derechos como un eje fundamental de la oposición, pero han advertido que centrar la estrategia en la agitación social podría generar tensiones internas y restar claridad a la estrategia conjunta del bloque. En este sentido, el senador Pedro Araya (PPD) ha enfatizado que las movilizaciones pueden ser beneficiosas si representan demandas transversales y se enmarcan dentro de la institucionalidad, subrayando que “la democracia se robustece con diálogo y propuestas de futuro, no con confrontación permanente“.
Desde la Democracia Cristiana (DC) y otros sectores moderados también han surgido reservas. El vicepresidente de la Cámara, Eric Aedo (DC), ha instado a evitar que las movilizaciones se conviertan en un instrumento político para “desestabilizar” gobiernos, abogando por una oposición responsable que opere dentro de los cauces institucionales.
Por otro lado, algunos sectores han expresado su apoyo al llamado del PC. El diputado Jaime Sáez (Frente Amplio) ha argumentado que es necesario recuperar la unidad social tras las divisiones evidenciadas en las recientes elecciones, para hacer frente a políticas que podrían amenazar derechos sociales. Asimismo, el presidente del Partido Liberal, Juan Carlos Urzúa, ha calificado la iniciativa del PC como lógica dentro de la tradición política comunista, indicando que su colectividad podría unirse a movilizaciones que consideren defensas de derechos laborales y sociales.
Este debate refleja una discusión más amplia en el ámbito progresista chileno sobre cómo articular la oposición en un nuevo contexto político, buscando equilibrar la defensa de las demandas ciudadanas con la necesidad de construir estrategias unificadas que trasciendan la confrontación.
