La líder opositora venezolana, María Corina Machado, emprendió un arriesgado viaje secreto de 48 horas para asistir a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz en Oslo, aunque finalmente el galardón fue recibido por su hija, Ana Corina Sosa. Este periplo, que contó con el apoyo del gobierno de Estados Unidos, estuvo lleno de obstáculos y peligros, reflejando los riesgos que enfrentan los opositores al régimen de Nicolás Maduro. Según un informe del Wall Street Journal, la travesía comenzó el lunes por la tarde, cuando Machado, utilizando una peluca y un disfraz, dejó su escondite en un suburbio de Caracas, donde había permanecido oculta durante un año. Su primer destino fue un pueblo pesquero costero, donde una lancha la esperaba para iniciar su escape. Funcionarios estadounidenses confirmaron que la operación fue meticulosamente planificada para evitar cualquier filtración que pudiera comprometer la seguridad de Machado.
Durante el trayecto, la opositora y sus dos acompañantes tuvieron que atravesar diez puestos de control militar, lo que subraya la complejidad y el riesgo de su huida. Finalmente, lograron abandonar Venezuela por vía marítima, dirigiéndose a Curazao, una isla situada a 65 kilómetros de la costa venezolana.
En el camino, dos aviones F18 de la Armada de Estados Unidos sobrevolaron el Golfo de Venezuela para garantizar la seguridad de la ruta. Tras un viaje marítimo que se extendió por aproximadamente diez horas, Machado y sus acompañantes llegaron a Curazao el martes por la tarde. Después de descansar durante la noche, la mañana del miércoles abordaron un avión privado Legacy 600, que había llegado desde Miami y estaba matriculado en México.
A pesar de su esfuerzo, Machado ya había notificado al Instituto Nobel que no podría asistir a la entrega del premio. Desde Curazao, voló hacia Bango, Maine, donde realizó una escala técnica de cinco horas, antes de completar su viaje hacia Oslo Gardermoen, culminando un trayecto de casi 9.000 kilómetros.
A pesar de las dificultades, Machado ha expresado su intención de regresar a Venezuela, aunque no ha revelado detalles sobre el cuándo o cómo lo hará. Su odisea pone de manifiesto la situación crítica que enfrentan los líderes opositores en el país sudamericano.
