En una reciente comparecencia ante el Congreso de Estados Unidos, el secretario Marco Rubio anunció un acuerdo entre su país y Delcy Rodríguez, que permitirá a Venezuela vender petróleo previamente sancionado.
Rubio explicó que los ingresos de estas ventas se depositarán en una cuenta del gobierno venezolano en Catar, la cual estará bajo la supervisión de Estados Unidos. Este acuerdo busca que las transacciones se realicen “a precio de mercado” y que se eliminen los subsidios que Venezuela recibía de China.
El secretario de Estado detalló que el gobierno venezolano deberá presentar un presupuesto mensual que especifique los fondos requeridos, ya sea para financiar a la policía o para el funcionamiento del gobierno. Estados Unidos se encargará de verificar que estos recursos se utilicen “en beneficio del pueblo venezolano y no del régimen anterior”, enfatizó Rubio.
Además, el jefe de la diplomacia estadounidense aclaró que, aunque los fondos estarán en manos de Venezuela, el Gobierno interino ha aceptado la supervisión de Estados Unidos.
La administración de Trump ha manifestado su intención de facilitar el acceso preferente de las empresas estadounidenses al sector petrolero de Venezuela, que posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Desde el arresto de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, Estados Unidos ha vendido crudo venezolano en el mercado internacional por un valor de 500 millones de dólares, de los cuales ha transferido 300 millones a Caracas.
Este acuerdo se produce en un contexto de tensiones políticas y económicas en Venezuela, donde la situación humanitaria sigue siendo crítica y la comunidad internacional observa de cerca los desarrollos en la gestión de los recursos del país.
