La selección de Malí fue eliminada de la Copa Africana de Naciones tras perder ante Senegal en los cuartos de final, un partido que dejó una estela de controversia fuera del campo. El equipo maliense, que había soñado con alcanzar las semifinales por primera vez en su historia, se vio afectado por la actuación de un supuesto brujo que prometió ayudarles a ganar a cambio de donaciones.
El encuentro, disputado el pasado viernes, culminó con un gol de Iliman Ndiaye que selló el destino de Malí, que no pudo revertir la situación a pesar de sus esfuerzos. Sin embargo, la atención se desvió rápidamente hacia Karamogo Sinayoko, un hombre que se hacía llamar marabú y que había prometido a los aficionados que sus rituales garantizarían la victoria de su selección. A cambio, Sinayoko recaudó más de 22 millones de francos CFA, equivalentes a aproximadamente 39,000 dólares.
Tras la eliminación, un grupo de seguidores de la selección, indignados por lo que consideraban una estafa, se dirigió a la casa de Sinayoko para exigir justicia. La situación se tornó tensa, pero la intervención rápida de la policía evitó que se produjeran altercados. Las autoridades evacuaron al supuesto brujo y lo arrestaron, llevándolo ante una brigada especializada en ciberdelincuencia.
Un portavoz del área de ciberdelincuencia confirmó que Sinayoko fue detenido por los delitos de estafa y charlatanismo, subrayando que “el charlatanismo está penado por la ley en Malí”. Según informes, el hombre había ganado notoriedad como activista político antes de autoproclamarse marabú, lo que le permitió atraer a un número considerable de donantes.
La situación ha generado un debate sobre la credulidad de los aficionados y la responsabilidad de quienes se aprovechan de la desesperación de los demás, especialmente en momentos de alta expectativa como es un torneo internacional de fútbol. La Copa Africana de Naciones continúa, y Malí se queda con el recuerdo de una oportunidad perdida y un escándalo que ha captado la atención de los medios.
