Mali y Burkina Faso han decidido prohibir la entrada a ciudadanos estadounidenses en respuesta a las restricciones impuestas por Estados Unidos.
Ambos países africanos anunciaron la medida de manera inmediata, argumentando que actuaban en nombre de la “reciprocidad” tras la inclusión de Mali y Burkina Faso en la lista de naciones con prohibición total de ingreso a Estados Unidos, medida que fue comunicada por la Casa Blanca el 16 de diciembre. Esta prohibición se enmarca dentro de una política más amplia del gobierno estadounidense, que busca restringir el acceso a su territorio a países que, según Washington, presentan “deficiencias demostradas, persistentes y graves en la selección, verificación y el intercambio de información” para proteger la seguridad nacional.
La prohibición de viaje a ciudadanos estadounidenses por parte de Mali fue justificada por el gobierno de ese país, que criticó la falta de consulta previa por parte de Estados Unidos y cuestionó la validez de las razones esgrimidas por la administración de Donald Trump. En un comunicado, Mali expresó que la justificación de la prohibición no estaba respaldada por “los desarrollos actuales sobre el terreno”.
Burkina Faso, por su parte, también emitió un comunicado similar, indicando que la medida se toma en un contexto de reciprocidad y en defensa de sus intereses soberanos.
No son solo Mali y Burkina Faso los que han tomado esta decisión. El 25 de diciembre, Níger anunció que dejaría de expedir visados a ciudadanos estadounidenses, y en junio, Chad había implementado una medida similar tras ser incluido en una lista anterior de países afectados por restricciones de viaje a Estados Unidos.
La prohibición de entrada a ciudadanos estadounidenses por parte de estos países refleja un creciente descontento en la región africana hacia las políticas migratorias de Estados Unidos, que han sido objeto de críticas por su enfoque unilateral y por no considerar las realidades locales.
