El 14 de diciembre, José Antonio Kast fue elegido como el nuevo Presidente de Chile, superando a Jeannette Jara en las elecciones. A partir del 15 de diciembre, Kast y su equipo comenzaron a trabajar en lo que se ha denominado “La Moneda chica”, donde se están afinando los detalles de sus primeras decisiones y la conformación de su gabinete, que se espera sea anunciado en enero.
Kast, líder del Partido Republicano, deberá esperar tres meses para asumir oficialmente el cargo, un plazo que se estableció en 1989 a solicitud de Augusto Pinochet y que ha perdurado a lo largo de los sucesivos gobiernos, desde Patricio Aylwin hasta Gabriel Boric. Este periodo de espera ha generado inquietud en algunos sectores, incluyendo a Nicolás Larraín, quien expresó su descontento en radio El Conquistador. Larraín cuestionó la tradición de esperar hasta el 11 de marzo para la asunción del nuevo presidente, sugiriendo que en otros países como Francia o España, el traspaso de poder ocurre en un plazo más corto.
“¿Te tan echado de una pega y te dicen que tienes que trabajar 30 días más?”, planteó Larraín, refiriéndose a la situación de un presidente saliente que ya no tiene un futuro en el cargo. Agregó que esta espera puede ser desmotivadora y cuestionó si el gobierno saliente trabajará en nuevas propuestas durante estos tres meses. “Si la persona sabe que se irá, la idea es que no ande arrastrando las patas, que no reme para atrás”, concluyó Larraín, enfatizando la necesidad de un traspaso de poder más ágil y efectivo.
