Cuartel Borgoño

El ex Cuartel Borgoño se convierte en sitio de memoria bajo gestión civil para promover derechos humanos y educación histórica

El ex Cuartel Borgoño, un emblemático centro de detención y tortura durante la dictadura en Chile, ha sido oficialmente transferido a la administración de la Corporación Memoria Borgoño tras la concesión gratuita por 15 años otorgada por el Ministerio de Bienes Nacionales. Esta entrega se formalizó el 10 de diciembre de 2024, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos, cuando el Gobierno anunció que la Policía de Investigaciones devolvería el inmueble al Estado.

Seis meses después de este anuncio, el recinto pasó de un permiso de uso provisorio a una concesión definitiva, lo que permitirá llevar a cabo un proyecto enfocado en la promoción, educación y defensa de los derechos humanos.
El ex Cuartel Borgoño tiene una rica historia, inaugurado en 1892 como el Instituto de Higiene de Santiago, precursor del actual Ministerio de Salud. Cerró sus puertas en 1924 y fue declarado Monumento Histórico en 1984. Sin embargo, en 1977, durante la dictadura, el inmueble fue transferido de manera arbitraria a la Central Nacional de Informaciones (CNI), donde operó como un centro de represión hasta 1988. Las violaciones a los derechos humanos que ocurrieron en este lugar están documentadas en los informes Valech y Rettig, y el recinto estuvo involucrado en operativos represivos como Albania, Alfa Carbón y Machete (Neltume), así como en asesinatos y desapariciones forzadas en diversas partes del país.
Higinio Espergue, presidente de la Corporación Memoria Borgoño, describió la entrega como la culminación de un proceso de organización que comenzó tras la declaración del inmueble como Monumento Nacional en 2016. “Este hermoso edificio es la evidencia material de la historia de un Estado que protegió a sus ciudadanos impulsando la salud pública, hasta su nefasta reconversión en centro de tortura en manos de la CNI”, afirmó, recordando que desde el ex Cuartel Borgoño se planificaron “decenas de operaciones de exterminio disfrazadas de falsos enfrentamientos” y que “miles de personas fueron vejadas y torturadas entre sus muros”.
El ministro de Bienes Nacionales, Francisco Figueroa, resaltó que más de la mitad de los sitios de memoria ubicados en inmuebles fiscales han sido gestionados durante los primeros años del Gobierno del Presidente Gabriel Boric. “Convertirlos en lugares de educación en derechos humanos, donde nuevas generaciones accedan a la verdad y valoren estos principios fundamentales de nuestra convivencia democrática, es lo que permiten los sitios de memoria”, afirmó, subrayando que su administración en manos de organizaciones de la sociedad civil asegura su continuidad más allá de los cambios de gobierno.
El futuro del ex Cuartel Borgoño incluye su conservación como Monumento Histórico, el resguardo de su memoria como excentro de detención y tortura, y el desarrollo de usos públicos y comunitarios, en consonancia con la historia del lugar y al servicio de la educación en derechos humanos, según lo indicado por el Ministerio.