La comunidad de la Escuela Isla de Marchant en Curicó se encuentra en estado de indignación tras el inesperado despido de Hans Contreras, conocido en redes sociales como @profehans. Este docente de educación general básica se había destacado por su innovador enfoque en la enseñanza, utilizando tecnología y herramientas digitales, así como inteligencia artificial, para crear un ambiente de aprendizaje dinámico y motivador.
Contreras logró un hito significativo al reducir a cero las inasistencias de sus estudiantes, lo que le valió el cariño y respeto de padres, apoderados y colegas. Sin embargo, a pesar de su impacto positivo en la comunidad educativa, fue desvinculado del establecimiento, lo que provocó que apoderados se manifestaran frente a la escuela exigiendo explicaciones y solicitando su reincorporación. La situación del profesor ha cobrado relevancia en redes sociales, donde su historia se ha viralizado.
Además de su labor en el aula, Hans Contreras se ha convertido en un ferviente defensor de la “Ley de Aulas Dignas”, una iniciativa que busca reducir el número de estudiantes por sala para mejorar la calidad educativa en Chile. En sus redes sociales, Contreras ha expresado: “Chile es el país de Latinoamérica que más estudiantes tiene por sala. Muchos estudios, nacionales e internacionales han demostrado que el número de estudiantes por sala sí afecta el aprendizaje de los estudiantes”.
El docente, quien ha trabajado en escuelas rurales donde el número de alumnos por clase no superaba los 20, argumenta que “en aulas con 45 estudiantes, sería imposible replicar los logros obtenidos”. Por ello, ha tomado la iniciativa de impulsar la ley que propone reducir gradualmente el número de estudiantes por sala a 25 en un plazo de cuatro años. Hasta el momento, más de 11,000 personas han firmado la petición, aunque Contreras señala que se necesita más apoyo.
El proyecto de la Ley de Aulas Dignas busca abordar problemas estructurales en la educación chilena, donde muchos docentes enfrentan aulas con más de 35 estudiantes, y en algunos casos, hasta 45. Esta situación no solo dificulta la enseñanza y el aprendizaje, sino que también afecta el ambiente adecuado para el desarrollo académico, emocional y social de los estudiantes.
La OCDE ha respaldado esta visión, indicando que el tamaño de la clase influye en la atención que reciben los estudiantes y en la capacidad del docente para manejar el aula. Asimismo, la Brookings Institution ha documentado que reducir el número de estudiantes por sala puede resultar en mejoras equivalentes a varios meses adicionales de aprendizaje, especialmente en los primeros años escolares.
La propuesta de la ley establece un máximo de 25 estudiantes por sala de manera gradual y responsable, fundamentándose en evidencia internacional que demuestra mejoras en el aprendizaje y en la labor docente. Según el sitio web oficial de la iniciativa, “esta medida busca crear espacios donde niños y niñas puedan aprender con dignidad, y donde los profesores puedan ejercer su trabajo en condiciones adecuadas. Este es un cambio urgente, alcanzable y necesario”.
Mientras tanto, Hans Contreras continúa promoviendo la iniciativa y compartiendo su causa en redes sociales, invitando a docentes, estudiantes y ciudadanos a unirse a la lucha por aulas más dignas en todo Chile.
