
La situación actual en el Medio Oriente, particularmente en relación con los grupos militantes como Hamas y Hezbollah, ha suscitado un intenso debate sobre la efectividad de las estrategias de eliminación de líderes por parte de Israel. A lo largo de los años, Israel ha llevado a cabo una serie de asesinatos dirigidos a líderes de estos grupos, y los analistas han señalado que, a pesar de estas acciones, los grupos tienden a reagruparse y recuperar su fuerza. Sin embargo, hay argumentos que sugieren que esta vez podría ser diferente.
Argumentos históricos sobre la efectividad de la estrategia de decapitación
Uno de los argumentos que se presentan es de carácter histórico. Audrey Kurth Cronin, profesora en la Universidad Carnegie Mellon, ha investigado cómo 450 grupos terroristas han llegado a su fin. En su estudio, Cronin descubrió que los ataques de “decapitación” suelen ser efectivos contra grupos pequeños y recién formados que carecen de un proceso para elegir nuevos líderes. Sin embargo, ni Hamas ni Hezbollah encajan en esta descripción. Por ejemplo, cuando Israel asesinó a Abbas Musawi, el líder de Hezbollah en 1992, su sucesor, Hassan Nasrallah, demostró ser mucho más capaz. De manera similar, el asesinato de Ahmed Yassin, el fundador de Hamas en 2004, no debilitó al grupo. Cronin afirmó: “Si fuera vulnerable a la estrategia de decapitación, probablemente ya habría sido derrotado”, en referencia a la reciente eliminación de Yahya Sinwar a principios de este mes.
La campaña actual contra Hezbollah
El contexto histórico del año pasado presenta pocos paralelismos. La eliminación de Musawi fue un evento único, y pasaron 16 años antes de que Israel lograra asesinar a alguien de similar estatura. En contraste, la campaña actual contra Hezbollah ha sido más intensa. Hasta el 27 de septiembre, Israel había eliminado a la mayoría de los comandantes militares del grupo. Recientemente, se ha informado sobre la muerte de Hashem Safieddine, un posible sucesor de Wafiq Safa, un temido ejecutor que utilizaba amenazas y violencia para intimidar a los libaneses. La pérdida de cuatro o cinco niveles superiores en la jerarquía de Hezbollah podría ser difícil de sobrellevar, especialmente considerando que han perdido a dos líderes de gran estatura, incluyendo a Sinwar, quien era un hombre poderoso en el “eje de resistencia” de Irán.
Impacto económico en Gaza
Un segundo argumento se refiere a la estructura económica de Gaza. Antes del 7 de octubre, el gobierno de facto en Gaza operaba como un estado, distribuyendo empleos a través del clientelismo y administrando una cadena de tiendas de comestibles. Sin embargo, algunas de estas estructuras han sido desmanteladas debido a las acciones de Israel. Para que un nuevo gobernante resurgiera en Gaza, necesitaría financiamiento para pagar a combatientes y burócratas. La economía de Gaza se encuentra en ruinas, con comerciantes que han pagado 360 millones de dólares en impuestos y negocios que han sido asesinados. El monopolio de la extorsión y las bandas poderosas que roban envíos de ayuda han creado un entorno caótico. El sistema clientelista en Líbano, que proporciona beneficios significativos, también está bajo presión, y muchos se quejan de que los salarios llegan tarde, mientras que los civiles desplazados enfrentan dificultades para satisfacer sus necesidades básicas.
La resistencia de las ideas y el futuro de los grupos militantes
Finalmente, hay un argumento filosófico que se presenta en el contexto de la lucha contra Hamas. Josep Borrell, responsable de la política exterior de la Unión Europea, afirmó en febrero que “Hamas es una idea, puedes matar la idea”. Sin embargo, esta afirmación ha sido cuestionada. Se hicieron afirmaciones similares sobre el Estado Islámico hace una década, cuando el grupo yihadista declaró un califato y tomó el control de una extensa franja de territorio en Siria e Irak. Sin embargo, el califato duró menos de cinco años antes de desmoronarse frente a una coalición internacional. Asimismo, se puede considerar el caso de la Hermandad Musulmana, un movimiento antiguo que prosperó en Egipto a pesar de estar oficialmente prohibido. En 2013, el presidente electo de Egipto, un miembro de la Hermandad, fue derrocado por Abdel-Fattah al-Sisi, quien llevó a cabo una represión masiva contra sus seguidores. Aunque algunos grupos pueden ser eliminados, la pregunta persiste sobre qué emergirá para reemplazarlos. Muchos en Líbano temen que un debilitamiento de Hezbollah signifique una lucha dentro de la comunidad chiita. A pesar de que puede haber una bandera que niegue el estado palestino, siempre habrá quienes estén dispuestos a luchar.




















