Una organización en Chile ofrece apoyo emocional a recién nacidos abandonados en hospitales, brindando afecto y contención a estos pequeños.
La Fundación Abrázame lleva a cabo un programa en diversos centros de salud del país, donde voluntarias se dedican a proporcionar contacto humano y acompañamiento a bebés que han sido abandonados y que permanecen hospitalizados durante sus primeras semanas de vida. Esta iniciativa busca ofrecer afecto y apoyo a aquellos lactantes que no cuentan con redes familiares, según informa Página 7.
Uno de los hospitales donde se implementa esta valiosa labor es el Hospital San Juan de Dios. En este recinto, el contacto piel a piel y la presencia constante de las voluntarias se han convertido en un pilar fundamental para el bienestar de los recién nacidos. Marjorie, una de las voluntarias de la fundación, compartió su experiencia, afirmando que el vínculo que se establece con los bebés transforma la manera de enfrentar la vida cotidiana. “Al mirarlos y ver la lucha que dan desde tan pequeños, todo lo demás pierde gravedad”, comentó en una entrevista con Canal 13.
La jefa de Neonatología del Hospital San Juan de Dios, Carolina Méndez, destacó que la presencia afectiva de las voluntarias no solo proporciona consuelo, sino que también mejora parámetros fisiológicos en los bebés, como la frecuencia cardiaca, favoreciendo su calma y acelerando los procesos de recuperación. Por su parte, el psicólogo de la Fundación Abrázame, Tomás Monsalve, advirtió sobre las consecuencias de la falta de afecto en las etapas tempranas de la vida, que pueden llevar a carencias emocionales severas y afectar el desarrollo psicomotor y sensorial a largo plazo.
Se estima que cada año alrededor de un centenar de recién nacidos enfrenta la situación de ser abandonados y hospitalizados. Además, se ha registrado un aumento del 72% en el número de menores de dos años que viven en residencias de protección entre 2021 y 2025, lo que resalta la necesidad de programas como el de la Fundación Abrázame.
Para aquellos interesados en ser voluntarios y brindar acompañamiento a bebés o niños de hasta tres años, se establecen ciertos requisitos: ser mayor de 25 años, residir en la región donde se ejecuta el programa, no tener antecedentes penales, no estar inhabilitado para trabajar con menores, tener salud y edad compatibles con el rol, contar con disponibilidad diaria de al menos una hora, no tener hijos menores de dos años, no estar atravesando un duelo reciente, aprobar una evaluación psicológica y presentar la documentación personal requerida, como el certificado de antecedentes y la cédula de identidad.
