
Con el cierre de la temporada de Fórmula 1, se llevó a cabo el tradicional juego del “amigo invisible” entre los pilotos, donde cada uno debía seleccionar un nombre de otro corredor del paddock y hacerle un regalo sin que este supiera quién lo había obsequiado. En esta ocasión, Franco Colapinto fue el encargado de sorprender a Yuki Tsunoda, mientras que Carlos Sainz tuvo la tarea de obsequiar a Colapinto, lo que generó momentos de humor y camaradería entre los competidores.
El evento del amigo invisible en la Fórmula 1
El evento anual que reúne a todos los pilotos de Fórmula 1 permite a los competidores dejar de lado la intensa rivalidad que caracteriza las carreras. Este año, el foco se centró en la reacción de Franco Colapinto, un joven piloto de 21 años, y el regalo que le hizo Carlos Sainz. El obsequio consistió en un rompecabezas y un set de plastilina, que inicialmente parecían inofensivos, pero rápidamente se convirtieron en el centro de risas y sarcasmo.
La reacción de Franco Colapinto
Al abrir el regalo, Colapinto no tardó en bromear sobre su futuro en el paddock, diciendo: “Un puzzle… bueno, esto es para pensar. Y la plastilina, ¿será que quiere que me haga un coche?”. Sin embargo, al notar que la plastilina era de color rojo, hizo una referencia humorística al final de la etapa de Sainz en Ferrari, ya que el piloto español se trasladará a Williams en 2025. Colapinto, entre risas, lanzó la plastilina roja por el balcón, comentando: “No nos gusta el rojo”.
La creación de Colapinto
Aprovechando el set de plastilina, Colapinto decidió modelar un coche de color azul, que, según él, representaba al Williams de la temporada 2025. Con humor, afirmó: “Está bastante bien mi obra. Vamos a dársela a Carlos: su Williams del año que viene, un Williams del Mercado Libre”, mientras mostraba su rudimentario monoplaza que apenas podía mantenerse en pie.
El regalo de Franco a Yuki Tsunoda
Por su parte, Franco Colapinto también tuvo que hacer un regalo a Yuki Tsunoda. En un momento de broma, Colapinto había sugerido regalarle unos zapatos con tacos para ayudar al japonés, quien es el piloto más bajo de la parrilla, con una estatura de 1.61 metros. Sin embargo, el regalo que finalmente eligió fue un combo típico argentino: un mate y yerba.
Al abrir el paquete, Tsunoda se mostró sorprendido, ya que al principio pensó que el contenido era café o matcha. Este gesto de Colapinto refleja su intención de argentinizar la Fórmula 1, introduciendo elementos culturales de su país en el ambiente del paddock.