La vuelta a clases se aproxima y con ella, los gastos asociados a la compra de uniformes, mochilas y útiles escolares. Este proceso puede resultar complicado para muchos padres debido a los altos precios de los productos. En respuesta a esta situación, una familia de Concepción ha creado Finger, una marca de útiles escolares que se caracteriza por ofrecer precios accesibles y diseños inspirados en la cultura chilena.
Creación de Finger y su enfoque local
En una entrevista con BioBioChile, Matías Alegría, administrador de empresas y propietario de la Distribuidora Aladdin, compartió detalles sobre el origen de su línea de productos y el camino recorrido por su familia para establecerse en el mercado nacional. “Somos una distribuidora penquista que inició en 2005. Es una empresa completamente familiar, fundada por mis padres, quienes pusieron bastante esfuerzo y amor en este proyecto“, comentó Alegría.
Historia de la distribuidora
Hace aproximadamente dos décadas, los padres de Matías abrieron una pequeña distribuidora para atender una necesidad en las comunas más alejadas del Bío Bío, donde los residentes debían viajar largas distancias hasta Concepción para adquirir artículos escolares. “Mis papás vieron esta necesidad y se empezó a trabajar así, yendo hasta estos lugares, vendiéndoles presencialmente y luego repartiendo en una camioneta chiquitita que tenía mi papá“, relató Matías.
Con el tiempo, la empresa creció, incorporando más vendedores y evolucionando hacia un modelo mayorista. Actualmente, opera en más de 70 comunas de la zona centro-sur del país, ofreciendo atención presencial, reparto personalizado y ventas en línea a través de plataformas digitales. La lealtad de sus clientes, algunos de los cuales han estado con ellos por más de 20 años, ha sido fundamental para el éxito de este negocio. “Nuestra casa matriz ha estado siempre en Concepción. Hay un cariño especial por esta región y por todo el sur del país“, afirmó Alegría.
El surgimiento de la marca Finger
Después de varios años en el sector de venta de productos escolares, la familia Alegría se dio cuenta de que muchas familias no podían permitirse los altos precios de las grandes marcas. En 2016, decidieron crear Finger, una marca propia que ofreciera productos de buena calidad a precios más competitivos. Entre los artículos lanzados al mercado se encuentran lápices, cartulinas, cuadernos, pegamento, marcadores y papeles de colores.
“Cada empaque incluye datos históricos, sociales o curiosidades, como portaminas con palabras típicas chilenas, personajes de la mitología criolla o datos sobre logros deportivos“, explicó Matías.
Ese mismo año, la familia comenzó a buscar proveedores en China. En sus inicios, enfrentaron múltiples estafas y pérdidas económicas significativas, llegando a desembolsar varios millones de pesos. Sin embargo, en 2017 lograron establecer una relación con un socio chino confiable tras visitar diversas provincias y fábricas.
“Nuestro enfoque siempre ha sido trabajar directamente con los proveedores, asegurándonos de que cumplan con estándares laborales adecuados y evitando prácticas como la explotación infantil“, explicó el propietario de la Distribuidora Aladdin.
Proceso de desarrollo y calidad
La familia Alegría ha realizado viajes periódicos a China para supervisar el proceso de fabricación y garantizar que la calidad de los productos cumpla con los estándares requeridos. “Hemos aprendido mucho de la experiencia, apoyándonos en la familia y en conocimientos autodidactas. Hoy, Finger es el reflejo de un esfuerzo familiar“, señaló Matías.
Consejos para emprendedores
Desde su experiencia, Matías Alegría comparte que la creación de Finger no ha sido un proceso sencillo. “Mi mayor consejo es tener templanza. Este no es un camino para apresurarse“, expresó.
El emprendedor también advirtió sobre la importancia de ser meticuloso al trabajar con proveedores, especialmente en el ámbito de la exportación. “Cuando algo parece demasiado bueno, hay que sospechar“, añadió. Matías recordó una anécdota en la que recibieron un cargamento de candados que todos abrían con la misma llave, lo que subraya la necesidad de prestar atención a cada detalle del producto.
“Si no eres minucioso, corres el riesgo de sufrir errores que podrían haberse evitado con una buena planificación“, sostuvo. Además, recomendó conocer el mercado antes de invertir y mantener un enfoque claro en el producto para evitar distracciones.
Para emprender con éxito, Matías enfatiza la importancia de atreverse, trabajar arduamente y planificar con anticipación. “Antes de comenzar, es esencial organizarse bien y, si se viaja a países como China o India, establecer contacto previo con socios locales“, concluyó.
