El exsenador y exdiputado Felipe Harboe ha estado alejado de la política activa desde su participación en la Convención Constituyente, donde su último día en funciones fue el 4 de julio de 2022. A pesar de haber enfrentado amenazas que llevaron a su familia a abandonar el país, Harboe considera que su experiencia en la Convención fue un “aprendizaje” significativo. En una reciente entrevista, advirtió sobre el riesgo de que Chile se dirija hacia una autocracia, un fenómeno que, según él, podría surgir en el actual contexto político.
Harboe, quien ha dedicado los últimos tres años al ejercicio privado del derecho, reflexionó sobre su decisión de dejar la política activa, a pesar de contar con un respaldo electoral considerable. “Era senador en ejercicio, me quedaba un año todavía y podía reelegirme por un período de ocho años más. Tenía más de un 40% de la votación de mi zona, así que no tenía problemas con eso. Pero consideré que la crisis institucional era tan profunda que uno tenía que estar donde correspondía, no en la zona de confort”, explicó. Su renuncia al Senado fue una decisión consciente, motivada por la necesidad de participar en discusiones relevantes para el país.
Durante su tiempo en la Convención, Harboe experimentó un ambiente hostil, donde se sintió víctima de “maltrato” y “agresiones tácitas”. Afirmó que muchos de sus colegas adoptaron una actitud pasivo-agresiva, lo que dificultó el diálogo constructivo. “Yo era más fome para responder, diferencia de Teresa Marinovic o Rosario Cantuarias. Fueron momentos difíciles para el país”, comentó.
Uno de los aspectos más complicados de su experiencia fue el acoso que sufrió su familia, incluyendo amenazas que involucraron a sus hijos. “Mi familia ya había recibido ciertas amenazas, pero esta vez fue con mis niños, y eso fue más complicado”, relató. A pesar de las dificultades, Harboe se mostró optimista sobre el futuro de la política en Chile, aunque lamentó la falta de un proyecto claro y convocante en la centroizquierda.
En su análisis del panorama actual, Harboe destacó que la percepción de inseguridad en la población chilena ha aumentado, lo que ha llevado a un rechazo hacia el gobierno y a la búsqueda de alternativas más duras en el ámbito político. “La gente no siente que el sistema sea capaz de evitar delitos violentos”, indicó, señalando que la violencia ha aumentado y que las instituciones no están preparadas para enfrentar estos nuevos desafíos.
Finalmente, Harboe enfatizó la importancia de que el próximo gobierno aborde estos problemas de manera efectiva para evitar que Chile se convierta en un terreno fértil para el surgimiento de líderes autocráticos. “Chile, hoy día, es un caldo de cultivo; podría ser un super experimento social para un candidato autócrata en la próxima elección”, concluyó.
