El 5 de febrero de 2023 marcó un hito en la seguridad internacional con la expiración del tratado Nuevo START, el último acuerdo de control y no proliferación nuclear entre Estados Unidos y Rusia. A las 00:00 GMT, ambas potencias atómicas quedaron sin límites jurídicamente vinculantes sobre sus arsenales estratégicos, lo que representa un cambio significativo en el panorama de la seguridad global.
El Nuevo START, firmado en 2010 por los entonces presidentes Barack Obama y Dmitri Medvédev, establecía un tope de 1.550 ojivas nucleares desplegadas para cada país, incluyendo aquellas montadas en misiles balísticos y bombarderos estratégicos. Además, el tratado incluía mecanismos de verificación mutua, considerados fundamentales para el control de armamentos tras el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, con su vencimiento, Washington y Moscú ya no están obligados a respetar estos límites ni a permitir inspecciones recíprocas, en un contexto donde ambas naciones concentran más del 80% de las armas nucleares del mundo.
La desaparición del Nuevo START se suma a la caída de otros tratados clave, como el de sistemas de misiles antibalísticos (ABM) y el de fuerzas nucleares de alcance intermedio (INF), lo que ha debilitado el marco de previsibilidad estratégica entre las dos potencias. Aunque el tratado fue renovado en febrero de 2021 por cinco años adicionales, las inspecciones in situ fueron suspendidas en 2023 debido al deterioro de las relaciones bilaterales.
En las horas previas a la expiración del acuerdo, Barack Obama expresó su preocupación, afirmando que “esto anularía inútilmente décadas de diplomacia y podría desencadenar otra carrera armamentista que haga al mundo menos seguro”. A pesar de que en septiembre de 2025, el presidente ruso Vladimir Putin propuso extender el acuerdo por un año, esta iniciativa no fue seguida por Washington, lo que llevó a la conclusión del tratado sin una nueva prórroga.
La expiración del Nuevo START no solo cierra un capítulo importante en el desarme nuclear, sino que también abre un nuevo escenario en el que, por primera vez desde los años setenta, no existe ningún acuerdo que limite las armas nucleares estratégicas de las dos principales potencias del planeta, lo que genera incertidumbre sobre el futuro del equilibrio global.
