Estados Unidos llevó a cabo un ataque aéreo contra campamentos del Estado Islámico (ISIS) en Nigeria el jueves, una operación que recibió la aprobación del Gobierno nigeriano y que había sido anunciada previamente por el presidente Donald Trump.
El ataque se realizó en respuesta a los recientes ataques de ISIS contra comunidades cristianas en Nigeria, el país más poblado de África. A través de su cuenta en Truth Social, Trump afirmó: “Bajo mi dirección como Comandante en Jefe, EEUU lanzó un poderoso y letal ataque contra la escoria terrorista de ISIS en el noroeste de Nigeria”. El mandatario destacó que la violencia de ISIS ha alcanzado niveles alarmantes, afirmando que “han estado atacando y asesinando brutalmente, principalmente, a cristianos inocentes, a niveles nunca vistos en muchos años, ¡e incluso siglos!”
Las fuerzas estadounidenses lanzaron una serie de misiles Tomahawk desde un buque de guerra en el Golfo de Guinea, causando “múltiples” víctimas en el estado de Sokoto, que se encuentra cerca de la frontera con Níger. El canciller nigeriano, Yusuf Tuggar, confirmó que su país proporcionó información de inteligencia a Estados Unidos antes del ataque y que el presidente Bola Tinubu había dado su consentimiento para la operación. Tuggar detalló que mantuvo conversaciones telefónicas con el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, antes del bombardeo, indicando que hablaron en dos ocasiones, sumando un total de 24 minutos de conversación.
Trump, en su mensaje posterior al ataque, recordó que había advertido a ISIS que actuaría si no cesaban los ataques contra los cristianos. “Les dije que se desataría un infierno, y esta noche lo hubo”, afirmó. Además, envió un mensaje directo a los milicianos del Estado Islámico, asegurando que bajo su liderazgo, Estados Unidos no permitiría que prosperara el terrorismo islámico radical.
El presidente estadounidense había amenazado previamente con enviar fuerzas militares a Nigeria si el Gobierno no detenía lo que él describió como “el asesinato de cristianos”. En sus declaraciones, Trump había advertido que si Nigeria continuaba permitiendo estos crímenes, Estados Unidos cesaría toda ayuda y asistencia al país. También mencionó que había solicitado al Pentágono que elaborara un plan de ataque, afirmando que el cristianismo enfrentaba una “amenaza existencial” en Nigeria.
La situación en Nigeria es compleja, con grupos insurgentes como Boko Haram y el Estado Islámico de África Occidental intensificando la violencia, especialmente en el noreste del país, donde la mayoría de la población es musulmana. Según Ladd Serwat, analista senior de África del grupo de monitoreo de crisis ACLED, aunque estos grupos a menudo presentan sus campañas como anticristianas, su violencia es indiscriminada y afecta a comunidades enteras.
Antumi Toasijé, experto en historia de África, explicó que los ataques contra los cristianos no son únicamente motivados por razones religiosas, sino que también tienen raíces socioeconómicas. La violencia ha aumentado en los últimos meses, con los grupos insurgentes vinculados al Estado Islámico y Al Qaeda intensificando sus ataques tanto a objetivos militares como civiles, sin distinción de credo. El Gobierno nigeriano ha rechazado las acusaciones de “masacre de cristianos”, argumentando que las milicias asesinan a musulmanes y cristianos por igual.
