Análisis del mercado de dólar futuro y su impacto en la política cambiaria de Milei.

Expectativas de cambio en política cambiaria se intensifican tras movimientos en el mercado de deuda y divisas

A horas de la publicación, un dato clave sobre la inflación y la dinámica de los contratos de dólar futuro, así como de los instrumentos en pesos, parecen indicar un inminente cambio en la política cambiaria oficial. Estas señales se destacan por la baja de las tasas implícitas en las posiciones futuras de divisas y la evolución de los rendimientos de la deuda del Tesoro en moneda local. Los últimos movimientos en el mercado muestran una alineación de precios que sugiere un recorte en el ritmo del crawling peg implementado por el Banco Central. Sin embargo, hasta el momento, esto es solo una posibilidad que podría transformarse en un hecho.

Actualmente, el ajuste mayorista que conduce el Gobierno se encuentra en un 2% mensual, pero se apunta a una reducción que lo lleve por debajo de ese nivel. Este comportamiento del mercado es consistente con las tendencias observadas en otros instrumentos en pesos, como los Lecap y Boncap, cuyos vencimientos superiores a dos meses también se ubican en un 2% mensual. La compresión vinculada al CER refleja cómo se incorpora la expectativa devaluatoria, que se espera será menor en los próximos meses. Según analistas, estos niveles no serían sostenibles si se continuara ajustando en la misma línea que la actualidad.

Esta situación refuerza la percepción de que existe un consenso entre los operadores sobre la posibilidad de un cambio. Un informe de la consultora Outlier subraya que las tasas fijas nominales tuvieron poca variación durante la última semana, con una ligera parte en la media de la curva. En particular, la tasa de caución alcanzó picos intradiarios del 49% y cerró en niveles máximos desde diciembre, cuando el Central realizó su último LEFIs. Estos movimientos, aunque puntuales, podrían estar indicando cambios en el riesgo para algunos participantes del mercado.

“Las más alineadas al crawling de enero ya incluso de febrero están efectivamente en un 2% mensual”, señaló hoy la consultora. En contraste, los instrumentos vinculados al CER experimentaron compresiones en toda la curva, marcadas en los plazos cortos. Esto podría estar relacionado con la reciente cifra del 3,3% para diciembre en la Ciudad de Buenos Aires. No obstante, los inversores ajustarán sus carteras con mayor determinación una vez que se publique el dato oficial nacional, que definirá el CER.

“Me parece que el mercado tiene incorporado que va a ir a 2%. Porque los títulos están rindiendo menos a medida que se acerca el vencimiento. Tendrían sentido si siguiera moviéndose a ese ritmo”, comentó Mateo Reschini, analista de Research Inviu. La publicación del impacto económico de diciembre, prevista para mañana, genera gran expectativa. De confirmarse un dato cercano al 2,5%, habilitaría un escenario donde el gobierno avance con un ajuste del 1%, medida que actualmente se encuentra en un 32% nominal anual. Algunos especialistas estiman que podría ser del orden del 10% al 15%, lo que implicaría un ajuste de entre 300 y 500 puntos básicos.

Desde 2023, se adoptó un régimen de devaluación controlada que fue implementado tras un fuerte aumento del 54%, que elevó la cotización de $365 a $800 en solo un día. El objetivo de esta medida es contener y estabilizar las expectativas, y la posibilidad de ajustes ha ganado protagonismo en las últimas semanas. Los analistas advierten que, aunque los datos de alta frecuencia respaldan la desinflación, existen factores que justifican un enfoque prudente. Entre ellos, la caída estacional de la demanda de dinero y los recientes incrementos en los precios de los alimentos complican las proyecciones inflacionarias para enero.

Los escenarios posibles ante este dato clave son determinantes para el interés. En caso de que se sitúe en la línea de avanzar con estas medidas, han sido anticipadas parcialmente. Por otro lado, el índice se encuentra cerca del 3%, lo que podría suceder si se retrasan las medidas hasta marzo. Se evalúan los riesgos asociados a la implementación de estas medidas. Una de las consecuencias podría ser la consolidación de la inflación, lo que conlleva el desafío de sostener la competitividad y evitar presiones sobre las reservas internacionales. En este contexto, el indicador servirá para definir los pasos a seguir en la economía. La hoja de ruta planteada para salir del cepo cambiario incluye tres condiciones: consecutivos, un 2,4% a 2,6% que cumpliría la primera condición del esquema.