El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el pasado domingo 4 de enero que la economía de Cuba está en un estado crítico y que el país “está a punto de caer”. Durante un vuelo en el Air Force One, Trump vinculó la situación económica de la isla con la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela, que ha cortado el acceso de Cuba al petróleo venezolano, una fuente crucial de ingresos para su economía.
Trump destacó que la economía cubana se encuentra en una profunda crisis, afirmando: “Cuba parece que está a punto de caer, se está hundiendo definitivamente. No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos. Recibían todos sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano”. Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y el régimen cubano, que ha sido objeto de críticas por parte de la administración Trump.
El presidente también mencionó que muchos cubano-americanos podrían estar satisfechos con las acciones de su gobierno hacia Cuba, sugiriendo que las medidas adoptadas podrían ser vistas favorablemente por la comunidad cubana en Estados Unidos. Trump añadió que su administración tiene la intención de “acabar hablando de Cuba, porque está en decadencia y queremos ayudar a la gente”.
En cuanto a la posibilidad de una intervención militar en Cuba, similar a la que se llevó a cabo en Venezuela, Trump indicó que no sería necesaria, dado el debilitamiento del gobierno cubano y la proyección de un empeoramiento de la situación económica en el futuro.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, respaldó las afirmaciones de Trump, describiendo al gobierno cubano como “un gran problema” y reiterando que se trata de una dictadura que oprime a su pueblo. Rubio, en declaraciones a NBC News, subrayó: “No voy a hablarles ahora sobre cuáles serán nuestros próximos pasos ni nuestras políticas al respecto. Pero creo que no es ningún secreto que no somos precisamente admiradores del régimen cubano”.
