Corea del Norte: ejecuciones por ver series surcoreanas generan miedo y represión.

Corea del Norte ejecuta a escolares por ver El Juego del Calamar, denuncia Amnistía Internacional sobre la represión cultural

El régimen de Kim Jong-un ha llevado a cabo ejecuciones de ciudadanos, incluidos escolares, por consumir contenido surcoreano, como la popular serie de Netflix “El Juego del Calamar”. Esta alarmante información fue revelada en un informe de Amnistía Internacional, que se basa en testimonios de norcoreanos que han logrado escapar del país.

Según la denuncia, los ciudadanos que son sorprendidos disfrutando de entretenimiento prohibido enfrentan ejecuciones públicas. Los testimonios recabados describen un ambiente de terror en el que la cultura surcoreana es considerada un delito grave. Las familias con mayores recursos a veces logran evadir el castigo mediante sobornos a funcionarios corruptos. Sarah Brooks, subdirectora regional de Amnistía Internacional, afirmó: “Estos testimonios muestran cómo Corea del Norte está aplicando leyes distópicas que significan que ver una serie surcoreana puede costarte la vida, a menos que puedas permitirte pagar”.

Amnistía Internacional llevó a cabo 25 entrevistas en profundidad con fugitivos norcoreanos en 2025. Uno de los entrevistados relató haber escuchado sobre la ejecución de estudiantes de secundaria en la provincia de Yanggang por haber visto “El Juego del Calamar”. Además, se mencionó que escuchar música pop surcoreana, incluyendo canciones de grupos como BTS, también es un objetivo de las autoridades.

Los relatos indican que el acceso a la cultura o información extranjera es severamente castigado, incluso con la pena de muerte. La Ley de Pensamiento y Cultura Antirreaccionario, implementada en 2020, califica el contenido surcoreano como “ideología podrida que paraliza el sentido revolucionario del pueblo” y establece penas de entre cinco y quince años de trabajos forzados por ver o poseer dramas, películas o música de Corea del Sur.

Choi Suvin, un norcoreano que escapó en 2019, comentó: “Las personas son detenidas por el mismo acto, pero el castigo depende enteramente del dinero”. Quince de los entrevistados mencionaron la existencia del “Grupo 109”, una unidad de las fuerzas del orden encargada de realizar registros sin orden judicial en domicilios y de llevar a cabo inspecciones de bolsos y teléfonos móviles en las calles.

Kim Eunju, otra de las entrevistadas, recordó que durante su adolescencia, las autoridades llevaban a los estudiantes a presenciar ejecuciones como parte de un intento de infundir miedo. Estos testimonios ponen de manifiesto la severidad de las medidas del régimen norcoreano contra la cultura extranjera y el control social que ejerce sobre su población.