La 36ª Bienal de Sao Paulo: un diálogo entre cultura

36ª Bienal de Sao Paulo: Un estuario de arte y humanidad que desafía caminos y celebra la interconexión con la naturaleza

La 36ª Bienal de Sao Paulo se presenta como un espacio de reflexión sobre la humanidad y su relación con la naturaleza, bajo el lema “Nem todo viandante anda estradas/Da humanidade como prática”. Esta edición, que se desarrolla en el emblemático Pavilhão Ciccillo Matarazzo, busca explorar la interconexión entre los seres humanos y su entorno, destacando la fragilidad de estas relaciones en un mundo marcado por la desigualdad y el conflicto.

La curaduría, liderada por Bonaventure Soh Bejeng Ndikung y un equipo de colaboradores, utiliza la metáfora del estuario para representar la mezcla de culturas y memorias que configuran Brasil y el Sur Global. Este enfoque no solo se limita a la armonía entre diferentes tradiciones, sino que también aborda las tensiones y dinámicas de poder que surgen de la historia colonial y la herencia africana.

Las obras expuestas, que suman un total de 125, incluyen instalaciones, esculturas, fotografías y textiles que invitan a los visitantes a reflexionar sobre temas como la migración, la memoria y la espiritualidad. Por ejemplo, la obra “Sun of Consciousness. God Blow Thru Me–Love Break Me” del artista Precious Okoyomon, plantea interrogantes sobre la relación con la tierra y el significado de la posesión y la extracción.

El pabellón, diseñado por Oscar Niemeyer, se convierte en un espacio dinámico donde la arquitectura y el arte se entrelazan. Las rampas y los vacíos del edificio permiten una experiencia sensorial que transforma el recorrido en una coreografía visual, donde el color y la luz juegan un papel fundamental en la atmósfera de la exposición.

Entre las obras destacadas se encuentra “Templo de Agua” de Leonel Vasques, que propone el agua como un elemento espiritual y político, y “Ìrókó: A árvore cósmica” de Nádia Taquary, que invoca la memoria afrobrasileña a través de un árbol sagrado que conecta diferentes mundos. Además, Wolfgang Tillmans presenta una serie de fotografías de ríos que actúan como un atlas del tiempo y el flujo, enfatizando la relación entre el ser humano y el entorno natural.

La Bienal no solo se limita a su sede en Sao Paulo, ya que una selección de obras viajará al Centro Cultural La Moneda en Chile en junio, extendiendo el diálogo sobre convivencia y cuidado hacia nuevos territorios. Este evento se convierte así en un espacio de encuentro y reflexión sobre cómo habitar un mundo fracturado, invitando a los visitantes a orientarse en la complejidad de las relaciones humanas y naturales.