El 26 de diciembre de 2023, Somalilandia, una región autoproclamada en el Cuerno de África, recibió un reconocimiento oficial por parte de Israel como un “Estado independiente y soberano”, un hecho que marca un hito en la historia de la región y que no se había visto en África en más de tres décadas.
La declaración fue anunciada por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien destacó que este reconocimiento se alinea con el espíritu de los Acuerdos de Abraham, firmados durante la administración del expresidente Donald Trump. Netanyahu también mencionó que había mantenido conversaciones con el presidente de Somalilandia, Abdirahman Mohamed Abdullahi, y que Israel tiene planes inmediatos para fortalecer la cooperación en áreas como la agricultura, la salud, la tecnología y la economía.
La reacción a este anuncio no se hizo esperar. Desde el gobierno de Somalia, se condenó el reconocimiento israelí, calificándolo como un “ataque deliberado contra su soberanía”. Este conflicto refleja las tensiones históricas entre Somalilandia y el gobierno central de Somalia, que no reconoce la independencia de la región.
Somalilandia, que ocupa un territorio de 137.600 km² y alberga a aproximadamente 6,2 millones de personas, se autoproclamó independiente en 1991 tras el derrocamiento del régimen de Mohamed Siad Barre. Su historia se remonta a 1960, cuando se unieron el Protectorado de Somalilandia Británica y la Somalia Italiana para formar la República Somalí. Sin embargo, la dictadura de Barre y la posterior guerra civil llevaron a un fuerte deseo de independencia entre los somalilandeses, especialmente tras el genocidio contra el pueblo Isaaq entre 1987 y 1989, que resultó en la muerte de unas 200,000 personas y la devastación de la capital, Hargeisa.
A pesar de su falta de reconocimiento internacional, Somalilandia ha establecido un gobierno funcional con su propio presidente, moneda, bandera y parlamento. Se considera que la región es más estable y democrática en comparación con el resto de Somalia, donde los presidentes son elegidos y la oposición respeta los resultados electorales. Hargeisa, su capital, es reconocida como una de las ciudades más seguras de África, a pesar de enfrentar desafíos como la pobreza y el desempleo.
