Conversar con familiares y amigos no solo proporciona diversión y relajación, sino que también tiene un impacto positivo en la salud. Un reciente estudio publicado en la revista Nature Human Behavior indica que las muestras de sangre sugieren que una vida social activa puede estimular el sistema inmunológico y reducir el riesgo de enfermedades como las cardíacas, accidentes cerebrovasculares y la diabetes tipo 2. “Estos hallazgos resaltan la importancia del contacto para mantenernos bien”, afirmó Barbara Sahakian, profesora de la Universidad de Cambridge, en un comunicado de prensa de la universidad.
Detalles del estudio
Los investigadores identificaron un total de 175 proteínas que están asociadas con el aislamiento y 26 que están relacionadas con la soledad. Muchas de estas proteínas se producen en respuesta a enfermedades, incluyendo inflamación, infecciones virales, dolencias inmunitarias crónicas, enfermedades cardíacas y diabetes, según señalaron los investigadores. “Sabemos que la soledad está vinculada a una peor salud, pero nunca hemos entendido por qué”, comentó Chun Shen, investigador principal y postdoctorado en el Departamento de Neurociencias Clínicas. “Nuestro trabajo ha puesto de relieve una serie de proteínas que parecen desempeñar un papel clave en esta relación, con niveles de algunas de ellas aumentando como consecuencia directa de la soledad”, continuó Shen.
Metodología del análisis
Para llevar a cabo el estudio, se analizaron datos de 42,000 personas de entre 40 y 69 años que habían donado muestras como parte del Biobanco del Reino Unido. Los investigadores compararon los datos autoinformados de cada persona con su salud general. Al examinar más de cerca, encontraron cinco proteínas específicas que mostraban niveles elevados debido a la soledad. De estas cinco, una proteína llamada ADM desempeña un papel en la regulación de hormonas relacionadas con el estrés, conocida como la “hormona del amor”, oxitocina.
Resultados y hallazgos
ADM se asoció con una mayor tasa de muerte prematura. Esta proteína también pareció estar relacionada con enfermedades cardíacas, demencia y accidentes cerebrovasculares en las personas. Se observó que niveles elevados de ADM estaban asociados con tamaños pequeños en ciertas regiones del cerebro, incluyendo la ínsula, que es el centro cerebral responsable de nuestra capacidad para sentir lo que está sucediendo en nuestro entorno, y el caudado izquierdo, que está involucrado en el procesamiento emocional y la recompensa social.
Otra proteína identificada, ASGR1, se relacionó con el colesterol alto y enfermedades cardíacas. “Descubrimos que tanto ASGR1 como ADM estaban fuertemente asociados con una variedad de biomarcadores bioquímicos, hematológicos y metabólicos, incluidos CRP (un signo de inflamación) y triglicéridos”, escribieron los autores en el artículo. Otras proteínas identificadas desempeñan un papel en el desarrollo de la resistencia a la insulina, el endurecimiento de las arterias y la progresión del cáncer.
Jianfeng Feng, profesor en Warwick, destacó que “las proteínas identificadas nos dan pistas sobre la biología que subyace a la mala salud entre aquellos que están socialmente aislados o solos, y resalta la importancia de las relaciones sociales para mantener una buena salud”.
Más información sobre los efectos de la soledad en la salud se puede encontrar en los recursos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
