El Departamento de Estado de Estados Unidos ha actualizado su lista de advertencias de viaje internacionales, clasificando a diversos países en cuatro niveles de riesgo, en función de factores como criminalidad, terrorismo, salud pública y disturbios civiles. Esta actualización, publicada en diciembre de 2025, tiene implicaciones para los ciudadanos estadounidenses y las agencias de turismo que operan a nivel global.
El sistema de clasificación se basa en una evaluación continua de las condiciones de seguridad en cada país. En el Nivel 1, donde se recomienda “ejercer precauciones normales”, se encuentran naciones como Australia, Canadá, Japón, Noruega, Portugal, Suiza y Taiwán, entre otros. Este nivel incluye más de cuarenta países, como Austria, Finlandia, Irlanda y Nueva Zelanda. Sin embargo, el Departamento de Estado advierte que dentro de estos países pueden existir regiones específicas con riesgos más altos, por lo que se aconseja a los viajeros consultar información detallada sobre sus destinos.
El Nivel 2, que indica “ejercer mayor preocupación”, incluye a Chile y otros países como China, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España y Reino Unido. En esta categoría, se señala que los riesgos pueden variar significativamente dentro de un mismo país, dependiendo de la región o ciudad.
En el Nivel 3, donde se recomienda “reconsiderar el viaje”, se encuentran países como Nepal, Nicaragua, Tanzania y Uganda. Las razones para esta clasificación incluyen altos niveles de criminalidad, disturbios civiles y deficiencias en los sistemas de salud. Al igual que en los niveles anteriores, se advierte que algunas áreas dentro de estos países pueden presentar riesgos aún mayores.
Finalmente, el Nivel 4 es el más crítico, donde se desaconseja viajar bajo ninguna circunstancia. Este nivel incluye a Afganistán, Bielorrusia, Birmania (Myanmar), Irán, Irak, Libia y Venezuela, entre otros. Las advertencias en esta categoría se basan en conflictos armados, terrorismo y la falta de servicios consulares, lo que limita la capacidad de asistencia a los ciudadanos estadounidenses en estas regiones.
La actualización del Departamento de Estado es una herramienta clave para que los viajeros estadounidenses tomen decisiones informadas sobre sus destinos, considerando los riesgos asociados a cada país y región.
