Uno de los alimentos más consumidos en la cocina es el aceite. Este producto se utiliza tanto para preparar platos salados como dulces, y es un elemento habitual en la alacena. Sin embargo, muchas personas no consideran su impacto en la salud y se preguntan si es beneficioso utilizar este alimento o cuál es el más recomendable por su valor nutricional. La desinformación sobre este tema es común, por lo que a continuación se presentan algunos datos relevantes sobre los aceites que conviene tener en cuenta al momento de elegir.
Los aceites que se deben evitar
Uno de los aceites más utilizados en las cocinas es el aceite de girasol. Este producto ha sido el favorito durante años, ya que se creía que proporcionaba nutrientes al organismo. Sin embargo, se ha descubierto que este aceite es altamente procesado e industrializado, lo que puede provocar inflamación en el cuerpo de quienes lo consumen. No solo se refiere al aceite de girasol, sino también a otros como el aceite de maíz, el aceite de soja y el aceite de canola. Estos aceites están cargados de grasas oxidadas e inflamatorias, ya que son sometidos a altas temperaturas durante su procesamiento, lo que dificulta que el cuerpo los reconozca como alimentos. Como resultado, el organismo tarda mucho en eliminarlos.
Al estar expuestos a estos tratamientos, los aceites pierden su valor nutricional. Esto puede llevar a consecuencias graves para la salud, incluyendo el desarrollo de enfermedades como la obesidad y problemas cardiovasculares.
Los aceites recomendados
Por otro lado, el aceite de oliva se presenta como una opción saludable. Este aceite es conocido por su capacidad de aportar antioxidantes y, sobre todo, grasas saludables, que son esenciales para el funcionamiento del cuerpo humano. Si se planea preparar un plato frío, como una ensalada, es aconsejable optar por el aceite de oliva. En el caso de que se necesite cocinar algo caliente, se puede considerar el uso de manteca.
Además de la manteca común, existen otras alternativas como el aceite de coco, la manteca clarificada o la grasa animal. La elección entre estos dependerá de las preferencias personales. Todos estos son ejemplos de grasas naturales que han sido mínimamente procesadas y que pueden proporcionar buena energía y beneficios para la salud del cuerpo.
