
El libro “Vértigos de lo inesperado” se presenta como una continuación de la saga sobre Evo Morales, iniciada por Martín Sivak en su obra “Jefazo” en 2008. La relación entre el expresidente boliviano y el periodista y escritor argentino se remonta a la década de 1990, cuando se realizó una entrevista en 1995. En el prólogo de “Vértigos”, el autor menciona un curioso malentendido que se puede leer en un fragmento del texto. El libro está disponible en formato eBook por un precio de $15,99 USD.
La historia de la relación entre Sivak y Morales comenzó en un encuentro inicial, cuando el autor era un estudiante de Sociología y un entusiasta corresponsal de un diario boliviano. A lo largo de los años, ambos compartieron numerosos momentos, tanto en el ámbito público como en el privado, lo que resultó en una crónica detallada sobre la vida política de Bolivia y la ascensión de Morales a la presidencia, un hecho que marcó un cambio significativo en la política de un país del tercer mundo.
Sivak reflexiona sobre su experiencia, señalando que en algún momento pensó que la llegada de Morales a la presidencia sería una épica mística, pero que finalmente se convirtió en un relato sobre el ejercicio del poder, la megalomanía y la obsesión por mantener el control del Estado, especialmente en el contexto de las elecciones presidenciales de 2025, que Morales creía que le habían sido arrebatadas.
En un fragmento del libro, Sivak recuerda su primer encuentro con Morales, que tuvo lugar en agosto de 1995 en un aula de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En ese momento, Sivak era un estudiante de 19 años que enviaba artículos desde La Paz, recibiendo 50 dólares estadounidenses por cada uno. Escribía sobre migrantes bolivianos, futbolistas y otros temas de interés, incluyendo la primera visita de los Rolling Stones a Argentina. En ese entonces, Morales tenía 34 años y era un sindicalista que había viajado a Buenos Aires para participar en un seminario sobre la situación de los cocaleros en Bolivia, en un contexto de estado de sitio en Cochabamba.
Durante la entrevista, Morales advirtió a Sivak sobre la posibilidad de que los sindicatos de Chapare se armaran en respuesta a la erradicación de cultivos de coca, en el marco de la Guerra contra las Drogas que Estados Unidos libraba a nivel global. En los días siguientes, ambos tomaron un colectivo hacia el centro de Buenos Aires, donde continuaron su conversación, comieron pizza y discutieron sobre la situación en Bolivia. Morales, al quedarse sin dinero, le pidió a Sivak que le consiguiera libros sobre el zapatismo, que eran exhibidos en los stands de la revista Libre.
La relación entre Sivak y Morales se desarrolló a lo largo de las décadas de 1990 y 2000, durante las cuales Sivak realizó múltiples viajes a Bolivia para llevar a cabo entrevistas y consultar archivos. Publicó varios artículos sobre los militares y expresidentes de Bolivia, incluyendo a figuras como Juan José Torres y Hugo Banzer, quienes jugaron papeles significativos en la historia política del país. En 1997, Sivak presentó un libro titulado “Volveremos, seremos millones”, que abordaba la historia de Morales y su ascenso político, pero que no fue publicado debido a la alianza entre Banzer y el empresario Samuel Doria Medina, quien había financiado varias candidaturas presidenciales fallidas.
En 1998, Sivak se vio involucrado en una causa judicial que buscaba investigar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante las dictaduras en América Latina, en el marco del Plan Cóndor. En una conferencia de prensa, el presidente de Bolivia en ese momento afirmó que las investigaciones estaban perturbando el proceso democrático del país. Sivak respondió mediante una carta pública en la que resumía las evidencias que había recopilado.
A medida que la relación entre Sivak y Morales se profundizaba, el autor decidió escribir una biografía autorizada de Morales, lo que lo llevó a presenciar momentos decisivos en la política boliviana, como la jura de Morales en el Congreso. A lo largo de su carrera, Sivak se enfrentó a situaciones de riesgo, incluyendo amenazas y presiones por parte de figuras políticas y militares, lo que lo llevó a buscar refugio en la embajada argentina en varias ocasiones.
En 2000, Sivak continuó su investigación sobre la historia de Morales y su papel en la política boliviana, mientras que Morales enfrentaba acusaciones de narcotráfico y otros delitos. A pesar de las adversidades, Sivak mantuvo su compromiso con el periodismo y la búsqueda de la verdad, documentando la historia de un hombre que cambió Bolivia y se convirtió en un símbolo de una nueva forma de hacer política en América Latina.